
Pero nadie en realidad se había dado cuenta de la suplantación y el enlace islámico transcurría con emoción y normalidad hasta que llegó el momento de pronunciar los votos y el novio dejó escapar un tono de voz, fue allí donde empezaron las sospechas. Cuando el clérigo le preguntó sus votos, su voz se suavizó, parecía la de una mujer. Pero al comienzo de la ceremonia llamó la atención que el pretendiente se presentase a la boda concertada sin ningún familiar y sin los documentos de identidad necesarios. La novia y su familia, que no sabían nada del engaño, se mostraron "avergonzados" por lo sucedido en esta localidad de Indonesia.

